Martes 27 de octubre de 2026
LA OTRA CARA DE LA VERDAD.
Por Jaime Sosa.
Alcoholímetro: ¿flexibilizar el cero tolerancia sin poner en riesgo la seguridad vial?
En Matamoros, el tema del alcoholímetro vuelve a colocarse en la conversación pública.
La posibilidad de terminar con el esquema de cero tolerancia, bajo un criterio que permita al conductor continuar su camino cuando el registro no rebase el límite planteado de 0.24, abre un debate que merece analizarse con responsabilidad y sin perder de vista lo más importante: la seguridad de las personas.
Durante una charla con el director de Tránsito, René Santiago, conocimos parte de su postura sobre este tema, en el que hay dos aspectos que deben entenderse con claridad: la vida social de la ciudad y la obligación de prevenir accidentes en las calles.
Porque seamos honestos: Matamoros es una ciudad donde las reuniones familiares, las celebraciones, los encuentros entre amigos y las actividades sociales forman parte de la vida cotidiana.
Sin embargo, también es una realidad que el consumo de alcohol puede convertirse en un factor de riesgo cuando alguien decide ponerse al volante.
¿Se trata de permitir que continúe la vida social o de mantener una política estricta para evitar tragedias? El verdadero reto consiste en encontrar una medida que no confunda flexibilidad con permisividad y que, sobre todo, no termine debilitando la prevención.
Los operativos continuarán
Un punto que debe quedar claro es que, de acuerdo con lo externado por el director de Tránsito, los operativos de alcoholímetro continuarán.
Esto significa que no debe interpretarse la posible modificación del criterio de cero tolerancia como la desaparición de los filtros de revisión.
La vigilancia vial seguiría siendo necesaria para detectar situaciones de riesgo y evitar que una decisión irresponsable termine afectando a terceros.
Ahora bien, también es indispensable que la ciudadanía conozca con precisión las reglas: cuál será el límite aplicable, cómo se realizarán las pruebas, qué consecuencias tendrá cada resultado y bajo qué condiciones podrá continuar su camino un conductor.
El número de 0.24 mencionado en el planteamiento debe aclararse conforme a la disposición oficial, incluyendo la unidad de medición y el tipo de prueba utilizado. No es un detalle menor, porque una cifra sin contexto puede generar confusión entre los automovilistas.
La responsabilidad no se mide solamente con un aparato
Aquí está una de las partes más importantes de esta discusión: el alcoholímetro puede ser una herramienta de prevención, pero la seguridad vial no depende únicamente de una prueba.
También depende de la conciencia de cada persona, de la educación vial, del respeto a los límites de velocidad, de evitar distracciones y de comprender que conducir implica una responsabilidad frente a los demás.
Un conductor puede salir de una reunión pensando que se encuentra en condiciones de manejar; sin embargo, la percepción personal no siempre refleja el nivel real de afectación.
Por eso, la recomendación más segura sigue siendo no conducir después de consumir alcohol y buscar una alternativa de transporte.
Ninguna política pública debería interpretarse como una invitación a beber y después manejar.
La otra cara de la verdad
En este espacio hemos señalado que los problemas de tránsito no se resuelven únicamente con multas, revisiones o sanciones.
La educación vial debe ocupar un lugar central, porque detrás de cada accidente puede haber una familia afectada y una vida que ya no vuelve a ser la misma.
Por eso, si las autoridades consideran modificar el criterio de cero tolerancia, será fundamental que expliquen públicamente las razones, los alcances y las condiciones de esa decisión.
La transparencia ayudará a evitar interpretaciones equivocadas y permitirá que la sociedad conozca las reglas antes de enfrentarse a un punto de revisión.
La convivencia social es importante, pero la integridad de las personas debe estar por encima de cualquier comodidad.
La verdadera medida del éxito no será cuántos conductores logren continuar su camino, sino cuántos accidentes puedan prevenirse y cuántas vidas puedan protegerse.
Porque en Matamoros todos tenemos derecho a convivir, celebrar y disfrutar, pero también tenemos la obligación de regresar a casa y permitir que los demás hagan lo mismo.
La prevención no debe verse como un obstáculo para la vida social, sino como una responsabilidad compartida.
Soy Jaime Sosa y esta es La Otra Cara de la Verdad: informar, analizar y poner sobre la mesa los temas que nos afectan como sociedad.


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