Viernes 17 de septiembre de 2026
H. Matamoros, Tamaulipas, a 17 de septiembre de 2026
En atención al derecho de réplica que me asiste doy respuesta puntual al oficio emitido por la Asociación Nacional de Periodistas y Locutores de los Estados Unidos y México (ANPLC USA-México) que signan el Chairman Gilberto Cortez y la presidenta Grace Villarreal, respecto al “posicionamiento de la Anplc Usa-México en torno a las publicaciones del Lic. Mario A. Díaz Vargas, titular de la columna Palacio”.
El oficio de marras timbrado el 11 de septiembre de 2026 en la ciudad de Dallas, Texas, enumera en siete puntos lo que considera una vendetta y difamación contra el liderazgo de esa organización gremial por parte de quien abajo suscribe al calce en sus artículos editoriales en la columna Palacio.
Antes de abordar la numeración progresiva debo subrayar categóricamente que mis análisis están enfocados a crear opinión mediante la crítica constructiva sin que necesariamente me atribuya la paternidad de la verdad, aunque, eso sí, en estricto apego al derecho constitucional que establece la libertad de prensa y expresión. Por lo tanto, carecen de objetividad los calificativos de “vendetta y difamación”.
Veamos:
El punto Uno se refiere a “mi salida de la Presidencia de México”, y precisa que el 24 de julio de 2026 sin previo aviso o discusión presenté al presidente Gilberto Cortez Guerrero un oficio informando la necesidad de hacer una pausa por tiempo indefinido de la representación de la ANPLC en México con el argumento de carga de trabajo y responsabilidades adquiridas en otras organizaciones gremiales. Y, efectivamente, esa fue la razón diplomática expuesta por escrito y la real la manifesté verbalmente. También indica violación estatutaria con “directivas de otras asociaciones gremiales”, lo cual constituye una falsedad porque tales compromisos existen desde antes de la alianza Comunicadores Unidos A.C. y la ANPLC USA en 2022.
El punto Dos refiere “sobre las razones manifestadas verbalmente” y hace hincapié en mi supuesto desacuerdo en pertenecer a una organización cuyo liderazgo y presidencia fueran encabezados por una mujer. Al respecto debo aclarar que al todavía presidente de la ANPLC (25 de julio de 2026) le expuse verbalmente las DOS razones reales para separarme de la representación en México: una, que no estaba de acuerdo en establecer una sociedad comercial con un particular para la venta de doctorados honoris causa de dudosa reputación y, dos, que tampoco estaba de acuerdo en que a una persona NO PERIODISTA le cediera la presidencia de la asociación tan solo por un capricho personal derivado de un sentimiento platónico y no como dolosamente se expone en el oficio, producto de una conducta misógina. Menos aún, cuando la ahora presidenta GRACIELA VILLARREAL hace un par de años renunció públicamente a su cargo de vicepresidenta de la ANPLC USA-Mexico externando expresiones negativas a lo cual el presidente GILBERTO CORTEZ le restó importancia y no convocó para su análisis al “concejo ejecutivo”.
Prueba de ello es que desde hace más de dos lustros soy socio activo de la Asociación Nacional de Locutores de México (ANLM) que preside la Mtra. ROSALÍA BUAÚN SÁNCHEZ y, además, pertenezco a la membresía del Club Primera Plana que en 2008 fue presidido por la licenciada ROSAURA CRUZ DE GANTE y fui secretario general durante la presidencia de la Mtra. HILDA LUISA VALDEMAR (Q.E.P.D.) al frente de una organización gremial, desafortunadamente venida a menos.
Puntualizo que mi descuerdo por la designación unilateral de GRACIELA VILLARREAL como presidenta no tiene su origen en razón de género, sino simple y sencillamente que es una persona que no ejerce ni ha ejercido el oficio periodístico. Asimismo, porque desde mi punto de vista estrictamente personal no comulgo con asociaciones civiles que utilicen como escudo membretes gremiales anteponiendo actividades de lucro o comerciales a la defensa de las libertades de prensa, expresión y el derecho a la información. En otras palabras, no me presto a sinvergüenzadas.
El punto número Tres sobre “revisión y determinación institucional” indica que el “concejo ejecutivo” de la ANPLC USA (¿) conforme a sus estatutos condujeron a la destitución del cargo y la eliminación de la posición Presidencia en México. Al respecto debo aclarar que no procede la “destitución o expulsión del cargo” porque el titular de esa representación gremial había informado de su separación desde el 24 de julio del año en curso a GILBERTO CORTEZ GUERRERO, presidente, justo a tres días de la “unción” como presidenta de GRACIELA VILLARREAL. En donde sí le asiste la razón a los “concejeros ejecutivos” es dar por terminada esa representación, nombrar un interinato o bien designar a un nuevo titular.
El punto Cuatro refiere a “las publicaciones y señalamientos posteriores” que, de acuerdo al criterio de los líderes gremiales, los artículos de PALACIO faltan a la verdad comentarios “inflamatorios, derogatorios y maliciosos” (¿) en contra de la ANPLC y su liderazgo. Sin embargo, el oficio de marras no especifica la narrativa de tales comentarios ni tampoco los argumentos o bases que a su juicio carezcan de sustento, evidencia o documentación para etiquetarlos de “fake news”.
El punto Cinco, titulado “responsabilidad periodística”, la citada organización gremial “considera fundamental subrayar la importancia de la investigación, verificación y corroboración de información y que la libertad de expresión debe ejercerse con respeto a la reputación y dignidad de las personas e instituciones”. De nueva cuenta, el texto narrativo no precisa o aclara en qué momento, cómo y a quién se ofendió la reputación y dignidad.
Si la supuesta ofensa se refiere a un artículo en PALACIO titulado “Fracaso en Nueva York”, obedece a datos documentados y testimonios de algunos convocados a la entrega de doctorados honoris causa, luego de la sociedad comercial de la ANPLC USA-México y la “uds university advanced for development studies” en deslucido acto que se llevó a cabo en un espacio ubicado en el piso 85 del World Trade Center lo que provocó inconformidad ante la falta de cumplimento del llamado “kit doctoral” que, de acuerdo a testimonios verbales tuvo un costo de 700 dólares. Los justos reclamos recibidos por GILBERTO CORTEZ GUERRERO por parte de los “investidos” se sustenta en un testimonio del propio “presidente del claustro doctoral”.
El punto Seis que indica “consideración de posibles acciones de litigación” establece que la ANPLC USA-México se reserva el derecho de ejercer acciones legales asociadas a cualquier publicación, declaración o señalamiento que pudieran constituir actos misóginos, difamación, etc., etc., lo cual, por supuesto, es un derecho que le asiste a cualquier ciudadano. Misma postura de Comunicadores Unidos A.C. por el señalamiento a su liderazgo de conductas violentas, misóginas y anti estatutarias.
Finalmente, el punto Siete, trata del “deslinde institucional” de la ANPLC USA-México de cualquier acción, declaración o compromiso del autor de PALACIO a partir del 24 de julio de 2026, fecha en que se separó de la asociación. La contradición es más que evidente: acepta la separación voluntaria del cargo a partir de esa fecha y luego convoca a “concejeros ejecutivos” para emitir una “expulsión” en el mes de septiembre. Por lógica simple no se puede expulsar a nadie que no forme parte de una organización. De la misma manera, Comunicadores Unidos A.C. se deslinda de cualquier acción, declaración o compromiso de GILBERTO CORTEZ GUERRERO y GRACIELA VILLARREAL.
Atentamente
Lic. Mario Ángel Díaz Vargas
Presidente del Consejo Directivo

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