Lunes 28 de septiembre de 2026
LA OTRA CARA DE LA VERDAD
Cuando la prevención incomoda, pero la realidad obliga.
Por Jaime Sosa.
Hay semanas que parecen transcurrir como cualquier otra, hasta que uno se detiene a mirar lo que está sucediendo alrededor y descubre que, detrás de cada operativo, cada obra, cada anuncio y cada decisión de gobierno, existe una realidad que no siempre queremos reconocer.
Esta semana, en Matamoros, el tema de los operativos antialcohol volvió a colocarse en el centro de la conversación.
Y aquí vale la pena detenernos.
Porque una cosa es hablar de un operativo como si fuera solamente un filtro para detener automovilistas y otra muy distinta es entender el problema que existe detrás del volante cuando alguien decide conducir después de consumir alcohol.
Las autoridades municipales han reiterado que los operativos continuarán de manera aleatoria y que los puntos pueden cambiar precisamente para evitar que los conductores sepan dónde y cuándo habrá revisiones.
El argumento oficial es la prevención de accidentes y la protección de las familias.
Y sí, puede haber inconformidad.
Siempre habrá quien diga que es una molestia, que es exagerado o que se está afectando a quienes solamente quieren salir a divertirse.
Pero la discusión verdaderamente importante no debería ser si el operativo incomoda.
La pregunta debería ser:
¿Cuántas tragedias podemos evitar si una persona decide no manejar después de beber?
Porque cuando ocurre un accidente, ya no estamos hablando de una infracción, de una multa o de una molestia.
Estamos hablando de vidas.
Y ahí aparece la otra cara de la verdad: la prevención casi siempre parece excesiva hasta que sucede una tragedia.
MATAMOROS: NO TODO ES OPERATIVO, TAMBIÉN HAY QUE CONSTRUIR CIUDAD.
Mientras unos temas generan discusión, otros avanzan de manera menos estridente.
Esta semana, el Cabildo de Matamoros abordó asuntos relacionados con salud, educación y regularización de asentamientos.
Entre los acuerdos está la desincorporación de un predio municipal en la colonia Roberto Guerra para su donación al IMSS-Bienestar, así como otro terreno para la construcción del bachillerato Margarita Maza, en Valle de Casa Blanca II. También se aprobaron acciones de regularización de predios y asentamientos.
Son decisiones que quizá no producen el mismo ruido que un operativo o una noticia policiaca.
Pero una ciudad también se construye con esas decisiones.
Con escuelas.
Con espacios para la salud.
Con certeza jurídica.
Con servicios.
Y con infraestructura.
Hace unos días también se realizó en Matamoros el primer Foro Estatal “El Agua en la Industria”, donde se habló precisamente de uno de los grandes retos para el desarrollo económico: garantizar el uso responsable y sostenible del agua.
Porque tampoco podemos hablar de crecimiento, inversión y generación de empleos sin hablar de los recursos que harán posible ese crecimiento.
Una ciudad que quiere desarrollarse necesita mirar hacia adelante.
TAMAULIPAS: INFRAESTRUCTURA Y RENDICIÓN DE CUENTAS.
En Tamaulipas también se ha mantenido una agenda marcada por la rendición de cuentas y los proyectos de infraestructura.
El gobernador Américo Villarreal ha acompañado los ejercicios de rendición de cuentas de los municipios y ha planteado una coordinación entre los distintos órdenes de gobierno.
En el caso de Matamoros, uno de los anuncios que llamó la atención fue la autorización para 2027 de un nuevo puente en el Libramiento Emilio Portes Gil, una obra que se ha planteado como parte de las necesidades de infraestructura de la ciudad.
Aquí también hay que hacer una precisión:
Anunciar una obra no significa que la obra ya esté terminada.
La ciudadanía tiene derecho a conocer fechas, avances, recursos, responsables y resultados.
Porque la verdadera rendición de cuentas comienza cuando los anuncios se convierten en hechos comprobables.
MÉXICO: LA POLÍTICA TAMBIÉN SE MIDE EN RESULTADOS.
En el ámbito nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum cerró su recorrido por las 32 entidades con un acto en el Zócalo y este lunes retomó sus conferencias matutinas. Entre los temas recientes de su administración aparece también la decisión de restringir el uso de celulares y otros dispositivos electrónicos en primarias y secundarias a partir del 3 de noviembre.
Más allá de simpatías o diferencias políticas, hay algo que cualquier gobierno debería tener presente:
los ciudadanos no solamente escuchan discursos; también observan resultados.
Observan si hay seguridad.
Si hay empleo.
Si hay servicios.
Si las escuelas funcionan.
Si los hospitales atienden.
Si las calles están en condiciones.
Y, sobre todo, si aquello que se promete termina convirtiéndose en una realidad.
En política, el discurso puede durar unos minutos.
Los resultados, en cambio, pueden durar años.
Y MIENTRAS TANTO, EL MUNDO SIGUE GIRANDO
Mientras en México discutimos seguridad, infraestructura, educación y servicios, el mundo enfrenta problemas que también terminan teniendo repercusiones en nuestra vida cotidiana.
Este lunes se reportó que mediadores trabajan para facilitar conversaciones separadas entre Estados Unidos e Irán, en medio de las tensiones que persisten entre ambos países.
A primera vista puede parecer un asunto lejano.
Pero las decisiones internacionales terminan tocando la economía, los precios, los combustibles, las cadenas de suministro y hasta el costo de productos que consumimos todos los días.
Por eso una ciudad fronteriza como Matamoros no puede darse el lujo de vivir aislada de lo que ocurre fuera.
Aquí tenemos una frontera internacional.
Tenemos comercio.
Tenemos industria.
Tenemos trabajadores que diariamente cruzan o mantienen relación económica con Estados Unidos.
Lo que ocurre allá, de una u otra manera, termina teniendo eco aquí.
LA OTRA CARA
Y quizá esa sea precisamente la otra cara de esta semana.
Que detrás de un operativo antialcohol hay una discusión sobre responsabilidad.
Detrás de una obra hay una discusión sobre planeación.
Detrás de una escuela hay una discusión sobre el futuro.
Detrás del agua hay una discusión sobre desarrollo.
Detrás de un anuncio gubernamental hay una exigencia ciudadana de resultados.
Y detrás de una crisis internacional existe una economía global que también puede terminar afectando nuestros bolsillos.
La sociedad también tiene una responsabilidad.
No podemos exigir gobiernos perfectos mientras nosotros ignoramos las reglas.
No podemos exigir calles seguras si seguimos manejando de manera irresponsable.
No podemos exigir mejores ciudades si destruimos los espacios públicos.
No podemos pedir transparencia y, al mismo tiempo, aceptar que las cosas se hagan sin explicación.
Gobierno y sociedad tienen responsabilidades diferentes, pero ambas son necesarias.
Y quizá ahí está la verdadera discusión:
¿Qué ciudad queremos dejarle a nuestros hijos?
Porque Matamoros no se transforma solamente desde un palacio municipal.
Tamaulipas no cambia solamente desde Ciudad Victoria.
México no cambia solamente desde Palacio Nacional.
Los cambios también empiezan en una calle, en una escuela, en una familia, en un conductor que decide no manejar después de beber, en un ciudadano que denuncia, en una autoridad que escucha y en una sociedad que deja de ser espectadora.
Al final, la verdad tiene muchas caras.
La pregunta es si estamos dispuestos a mirar todas.

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