Jueves 16 de julio de 2026
República Dominicana.-Las palabras tienen poder. Algunas hieren. Otras levantan. Algunas dividen. Otras construyen. Hay expresiones populares que sobreviven al paso del tiempo porque reflejan una forma de pensar.
Una de ellas dice: ‘entre abogados te vea’, frase usada para desearle a alguien conflictos, pleitos o dificultades. Hoy propongo una nueva expresión, una que nazca de la esperanza y no del conflicto. Una que, en lugar de desearnos problemas, nos desee compañía.
Entre amigos te vea. No se trata simplemente de cambiar una palabra, sino de cambiar una manera de mirar la vida. Vivimos una paradoja. Nunca ha sido tan fácil comunicarnos y, sin embargo, pocas veces la soledad ha alcanzado dimensiones tan preocupantes. Tenemos cientos de contactos en nuestros teléfonos, miles de seguidores en redes sociales y cuando llega una dificultad, muchos descubren que no tienen un amigo cercano con quien compartir una lágrima, una preocupación o una esperanza.
La amistad verdadera no nace de un clic ni se sostiene con un like. Se construye con tiempo, confianza, respeto, lealtad y la presencia de escuchar sin juzgar y permanecer. Por eso, deberíamos enseñar a nuestros niños y jóvenes que cultivar amistades es tan importante como prepararse para una profesión.
Una carrera puede abrir puertas al trabajo, pero un buen amigo puede abrir puertas al alma cuando todo parece cerrarse. Con el paso de los años, comprendemos que el verdadero patrimonio de una persona no está únicamente en lo que posee, sino en quiénes se quedan a su lado.
La amistad también es salud. Ayuda a enfrentar la tristeza, disminuye el aislamiento y nos recuerda que ninguna carga pesa igual cuando alguien decide caminar junto a nosotros. En una época donde la inteligencia artificial, las pantallas y la virtualidad ocupan cada vez más espacio en nuestras vidas, necesitamos hacer un esfuerzo consciente para que la tecnología sume a nuestras relaciones, pero nunca sustituya nuestra humanidad.
Quizá ha llegado el momento de cambiar algunos de nuestros deseos cotidianos. En vez de desearnos pleitos, deseamos amistad. En vez de sembrar desconfianza, sembremos afecto, en vez de aislarnos, construyamos comunidad. Que entre amigos te vea deje de ser solo un buen deseo y se convierta en una forma de vivir.
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo.

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