Miércoles 18 de marzo de 2026
PALACIO
Por Mario Díaz
Cuestión de enfoque
-Reducción de homicidios
dolosos no significa reducción de la violencia
-La percepción ciudadana
es diametralmente opuesta a la narrativa de la 4T
-Donald Trump insiste en
afirmar que en México mandan los cárteles de la droga
H. Matamoros,
Tamaulipas.-Sin el menor ánimo de crítica destructiva y desde una óptica que
pretende ser lo más objetivo posible, vale la pena analizar la estadística
oficial que indica la reducción de los homicidios dolosos, pero que, al mismo
tiempo, difiere de la percepción ciudadana en materia de seguridad pública.
Y, en efecto, migrar de
86.9% de asesinatos diarios a 48.8 crímenes violentos en el mismo lapso son
datos duros que sustentan una narrativa gubernamental que sugiere que la paz y
tranquilidad han vuelto a los hogares a lo largo y ancho del territorio
nacional.
Sin embargo, la generosa
estadística que presume el gobierno de la Cuarta Transformación no es en modo alguno
directamente proporcional a la realidad que viven millones de ciudadanos
aztecas que son desplazados de sus comunidades rurales, principalmente, por
conflictos entre grupos delictivos en pugna o bien que tienen que sacrificar
sus respectivos patrimonios para solventar el cobro de piso o extorsión que
exige la delincuencia organizada.
El desplazamiento forzado
de miles de familias en los estados de Chiapas y Sinaloa derivado de la
presencia de sicarios de distintos grupos delincuenciales son un par de claros
ejemplos de la triste realidad que se vive en nuestro México lindo y querido.
Desde esa perspectiva, la
disminución en un porcentaje importante de homicidios dolosos no necesariamente
significa que la violencia ha cesado en gran parte de la república mexicana, lo
que, en consecuencia, ha generado una discrepancia entre la percepción
ciudadana y la narrativa oficial en materia de seguridad pública.
Desafortunadamente,
contrario a la disminución de homicidios dolosos, la estadística oficial indica
que se han incrementado alarmantemente las desapariciones forzadas. Además, la
reclasificación del delito por parte de las fiscalías estatales en mucho ha
contribuido para que se anuncie con bombo y platillo que los asesinatos
disminuyeron en 44% entre octubre de 2024 y febrero de 2026.
Hipotéticamente, el
actual escenario nacional que registra menos muertes violentas podría estar
asociado a la conveniencia de los propios grupos delictivos de desaparecer los
cuerpos de sus víctimas, o bien que, en proporción a su poder e impunidad, el
temor y terror suplan a la necesidad de llegar al homicidio.
Del mismo modo, el dato
estadístico de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno
federal que precisa el encarcelamiento de más de 46 mil personas por distintos
delitos, tampoco contribuye a mejorar la percepción de los ciudadanos de buen
vivir en lo que se refiere al derecho de vivir en paz que debe proporcionar la
autoridad constituida.
La saturación de los
centros penitenciarios, la captura de capos del narcotráfico o la destrucción
de laboratorios procesadores de drogas sintéticas, no necesariamente representa
un reflejo fiel de la narrativa pacificadora que presume el gobierno federal que
preside la doctora CLAUDIA SHEINBAUM PARDO.
Por el contrario, tan es
así que el presidente de los Estados Unidos, DONALD TRUMP, insiste en afirmar
que México es gobernado por los narcotraficantes y no por quien resultó electa
en el proceso presidencial que dio paso al segundo piso de la Cuarta
Transformación.
Cierto es que el
mandatario del país de las barras y las estrellas tiene fama de bravucón,
pendenciero y belicista, aunque, sin ánimo malinchista, no anda tan errado en
cuanto al control que ejerce el crimen organizado en gran parte de las 32
entidades federativas.
Obviamente, la óptica del
huésped de la Casa Blanca es diametralmente opuesta a quien reside oficialmente
en el Palacio Nacional. Mientras TRUMP insiste en combatir en México a los cárteles
de la droga, la presidenta SHEINBAUM insiste en defender la soberanía nacional
y anteponiendo la colaboración a la subordinación.
Para bien o para mal, de
acuerdo al cristal con que se observe, la realidad es que todo hace indicar que
el 47 avo presidente de la Unión Americana arremeterá en contra de los grupos
delictivos, ahora bajo el amparo del Escudo de las Américas. En el entendido de
que no se requieren a los “marines” en el territorio azteca y que la
neutralización sería mediante bombardeos “quirúrgicos”.
Lo dicho; no se trata de
una crítica destructiva enfocada al gobierno de la Cuarta Transformación, sino
un análisis somero, pero a la vez real, que colocan en esquinas encontradas a
la narrativa oficial y la precepción ciudadana en lo que a seguridad pública se
refiere.
¿Cómo la ve?
DESDE EL BALCÓN:
I.-En poco o nada
contribuye a la tranquilidad ciudadana la reducción de los homicidios dolosos si
se toma en cuenta que el descabezamiento de dos cárteles de la droga en Sinaloa
y Jalisco, respectivamente, no ha resuelto el problema de fondo y, justamente
ahí, es donde el presidente yanqui tiene la “mira puesta”.
Ni hablar.
Y hasta la próxima.
mariodiaz27@prodigy.net.mx

0 Comentarios