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H, Matamoros, Tamaulipas:


PRESUPUESTO

 Domingo 23 de noviembre de 2025


Letras de Arenas

Pepe Arenas, presenta:

“Las Peripecias, por P. Périz Copio”

PRESUPUESTO

No fue sino una falsa alarma, un susto el que nos dio mi tío abuelo Justino Copio, el último de esa generación de brillantes parientes –modestia aparte– ya que no fue un infarto al miocardio, como dijo el médico general, sino una descompensación cardiaca que le produjo el viaje de la Ciudad de México a Cuernavaca en apenas tres horas, de ida y vuelta. Nos aclaró que subir a tres mil metros y bajar a los mil quinientos de Cuerna, y de regreso en tan breve lapso, le produjo una alteración circulatoria.

Me tranquilizó saberlo, pues si vinieron mis tíos Justino y Esperanza fue para celebrar el cumpleaños de su nieta Carmelita, en un jardín al aire libre en la carretera federal, donde no hay refugio y el tormentón que cayó los hizo regresar casi de inmediato.

Eso me comentó Heriberto, mi tío, hijo mayor del último de esa generación Copio. Me dijo también que la consecuencia de ese susto fue una descompensación, pero de su presupuesto, ya que tuvo que pagar la cuenta del hospital privado al que llevaron a su papá de regreso a la Capital, pues, efectivamente, parecía un ataque cardiaco.

Heriberto, que se desempeñó como policía ministerial por más de treinta años, me invitó a comer a su casa, con Lupita, su esposa y Liliana, su hija. Llegué con la consabida botella de mezcal Oxhoa y no me dejó abrirla, pues aún tiene la que traje la ocasión anterior, me dijo.

Mientras Lupita nos llamaba a la mesa, Liliana nos acercó unos boquerones con chile piquín y limones para degustar el mezcal.

⸺ Desde luego que pudimos ir a un hospital público, pero el incidente nos pescó en plena carretera, así que no lo pensé y fuimos a dar a uno privado. Lo primero que me pidieron fue la tarjeta de crédito para abrir una cuenta. En momentos así, no lo piensas, es casi un acto reflejo. Mejor no me preguntes cuánto pagué por menos de 18 horas de estancia, la atención médica, el electrocardiograma y no sé qué más. La cosa es que me hicieron un agujero en la cartera.

Liliana intervino entonces:

⸺ Esta mañana escuché el noticiario de Carmen y dijeron que ya aprobaron el presupuesto nacional los senadores, creo. Bueno, la cosa es que ya aprobaron gastar cientos, o quizá miles de millones de dinero; y que lo malo del asunto es que ese dinero vendrá del crédito, de pedir prestado más de lo que ya debemos.

Estuve a un tris de opinar, pero mi tío se adelantó:

⸺ Ese tema ya no le tocará resolverlo a los gobiernos futuros, es decir, que van pateando el bote hacia adelante, que por cierto a mi ya no me tocará mucho qué pagar, pero a mis nietos y sus hijos, sí, y me inquieta, claro. Opino que es una gran irresponsabilidad, y más, porque no se hace mucho por la productividad, no se procura el empleo.

 Pues sí, por eso no hay dinero que alcance, como es el caso de los hospitales, como les dije. Al menos yo tengo ya mi jubilación, pero qué pueden hacer los que viven al día. Seguro que por eso nuestra economía depende, básicamente, de las remesas que llegan del extranjero, donde están los mexicanos que no encontraron aquí un trabajo; y de quienes tienen una micro o mediana empresa; y desde luego, de quienes están en la llamada economía informal, que no pagan impuestos.

Una vez más quise intervenir, pero Lupita nos llamó a comer, y la verdad, moría de hambre. Mi tía es una espléndida cocinera. El adobo estaba de rechupete.

josearenasmerino@gmail.com

 

 


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