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H, Matamoros, Tamaulipas:


ENEMGOS

 Domingo 10 de agosto de 2025


Letras de Arenas

Pepe Arenas, presenta:

“Las Peripecias, por P. Périz Copio”

ENEMGOS

Amanecí un poco apachurrado, quiero decir, desanimado, como con ganas de no salir de la cama, así que le hablé a mi tía Rita para pedirle una disculpa –porque las disculpas se piden, no se ofrecen–, por no acudir a desayunar a su casa. De hecho, le pedí perdón también, por la hora: eran ya las 9, pasadas, y la cita era precisamente a las 9 y yo estaba apenas despertando.

—¿Estás enfermo, hijo? ¿Qué te pasa?

— No tía, estoy sano, al menos del cuerpo, no sé si del cerebro o del espíritu. Creo que estoy abrumado por tantas noticias catastrofistas que nos embuten por los medios de información, las redes que alguien les dijo “benditas”, pero pienso que son malditas, con tantas noticias de nota roja, de violencia imparable.

— ¡Ay! Hijo, pues no llenes la cabeza de tanta catástrofe, mira, yo dejé ver televisión hace mucho tiempo, en particular noticiarios, bueno, ya ni telenovelas veo. Anda, levántate y ven a tomar café y te sirvo algo de lo que ya desayunamos tus primos y yo. No te tardes.

Brinqué de la cama, me bañé y salí corriendo a la casa en la que murió mi tío Luciano Périz, el marido de mi tía Rita, padres de mis primos Patricio, Pato, y Martina. Fue una grata sorpresa ver también a mis tíos Rodolfo –hermano menor de Luciano– y Gudelia, su esposa. Él es maestro, jubilado ya, del nivel medio superior, es decir de Preparatoria.

— No tardan Amalia, tu prima y su hijita Fátima, están regresando de Michoacán, me dijo.

— Será un gusto verla también a ella, hace meses, no sé cuántos, que no la veo, de hecho, recuerdo que fue aquí en tu casa, tía, en tu cumple.

Mi prima Martina se acomidió y me recalentó unas flautas de carne de res y me sirvió un rico café de Coatepec, del que nos convida mi primo Martín.

Al llegar, luego de los saludos, mi sobrina Fátima, la más ocurrente e inteligente de entre los de su generación, quiero decir, de los Périz, nos lanzó una pregunta, como para medir nuestro saber:

— A ver, a ver, todos saben cuándo es el día de la Raza, ¿no? Bueno, y también cuándo celebramos el día de la bandera, ¿verdad?, muy bien, ahora díganme cuándo es el día del himno nacional.

Ninguno supimos, es más, debo confesar que ignoraba que hay una fecha para conmemorarlo.  

— No, no, no lo puedo creer. Al menos esperaba que mi tío Rodolfo, por ser maestro sí lo supiera.

— Fátima, más respeto para tu tío— la reconvino su mamá.

— Bueno, hijita, te diré que no es lo único que ignoro— replicó mi tío—, y no me escudo en la vejez, es simplemente que no lo sé. Dinos cuándo, para saber.

— Es el 20 de octubre. Se celebra desde el año 1943, por decreto del presidente Manuel Ávila Camacho.

— Ah, es bueno saberlo. Y dime, cuál es la estrofa que más te gusta, o la frase que prefieres.

Fátima entrecerró unos momentos los ojos y dijo:

— Pues esa que se refiere al “… mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo…”

— Pues yo creo que esa hay que modificarla, ponerla al día— dijo Martina, que está en espera de recibir la fecha de su examen final para obtener el título de Licenciada en Derecho.

— ¿Cómo? ¿Modificarla por qué?— preguntó mi tío, con un claro dejo de asombro, que los demás compartimos.

— Ah, pues porque debería decir “mas si osare un interno enemigo”, porque igualmente profanan el suelo patrio los mexicanos que se dedican a delinquir, secuestrar, extorsionar, desaparecer y asesinar a sus compatriotas. Esos son los verdaderos enemigos de México.

Permanecimos un par de minutos en silencio, un silencio que bien pudo ser un tácito acuerdo, como eso de que “el que calla otorga”. Nos dejó pensando.

Me levanté y fui a la cocina por otra taza de café.

josearenasmerino@gmail.com  

 

 

 


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