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H, Matamoros, Tamaulipas:


JUSTICIA

 Martes 17 de junio de 2025


Letras de Arenas

Pepe Arenas, presenta:

“Las Peripecias, por P. Périz Copio”

JUSTICIA

Me pidió mi tío Rodolfo Périz, que pasara por él y su esposa, mi tía Gudelia Sentíes, para ir a la casa de mi querida tía Rita Martínez, la viuda de mi añorado tío Luciano, hermano de Rodolfo, precisamente. Mi tío Luciano fue un brillante abogado defensor de los que hoy conocemos como Derechos Humanos, de hecho, fue juez en materia Civil y catedrático de Derecho Constitucional.

Como casi todos los sábados, mi tía Rita prepara un almuerzo de rechupete y nos convida a sus parientes. De camino a su casa, me detuve en la panadería La Concha y compré las piezas que ya identifico por el gusto de cada uno.

Nos recibió mi primo Patricio, o como todos le decimos, Pato, el hijo mayor de mi tía Rita, que nos esperaba en el desayunador con la mesa ya servida, así que, sin más dilación, nos sentamos y comenzamos con el café de Coatepec, del que nos surte a todos mi primo Martín Copio de su beneficio.

Pregunté por Martina, mi prima, y Pato me dijo que estaba indispuesta, o al menos así dijo para no bajar a desayunar con nosotros.

— No sé si me equivoco, pero se trata más bien de un episodio de depresión, de decepción o algo parecido— respondió.

 Mi tía Gudelia –que es muy curiosa, por decirlo de algún modo–, dijo que, si no era un tema de salud, ella subiría a convencerla de acompañarnos, y diciendo y actuando. Subió antes de que mi tía Rita pudiera hacer o decir algo.

—¿Qué le pasa? ¿por qué está deprimida mi sobrina?— preguntó mi tío.

— Pues le afectó mucho el tema de lo que dicen que fue la elección de jueces y los demás del Poder Judicial, porque dice que fue un atraco, y como ella estaba pensando en inscribirse a la Escuela Judicial para hacer lo que su difunto padre, mi amado Luciano, ya dijo que va a cambiar de carrera— respondió mi tía Rita.

En ese momento bajaron la tía Gudelia y Martina, que nos saludó y se sentó a almorzar.

— Me dice tu mamá, sobrina querida, que piensas renunciar al Derecho por el tema del fraude ese, de la elección de juzgadores. Pues déjame decirte que sería un error, pues justo ahora se requerirán abogados expertos que defiendan a quienes claman por justicia. Sería un error no continuar y seguro a tu padre le causaría una gran pena que no hagas lo que hizo él tantos años: defender a los débiles frente al poder.

Martina se levantó y le dio un abrazo al tío Rodolfo mientras decía:

— Tienes mucha razón tío, no voy a defraudar a mi papá. Seguiré su ejemplo y apoyaré a los que claman por justicia. Gracias por abrirme los ojos. No abandonaré el Derecho.

Me emocionó tanto el momento, que me dio más hambre y devoré mi concha con nata.

josearenasmerino@gmail.com

 

 


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